Me pareces mágico,
tus ojos, mi perdición
tu sonrisa mi alegría
intentando día tras día
escapar, pero en vano
me es imposible.
Esa cara de niño,
las ganas con las que
siempre estás,
me enamoran cada día más.
Me sacudiste el corazón,
abatiendolo, acelerándolo,
encariñandolo sin dejarlo.
Cada vez que te veo
mi cuerpo te desea
mis manos te necesitan
mis labios gritan de pasión.
Eres esa astilla clavada que
nunca lograré quitar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario